19 feb. 2016

E2.Cap1 - Ella camina apresurada...

Ella camina apresurada por el andén cuando ese rayo de sol se escapa de una nube.   El envión no la deja frenar a tiempo, justo en el momento en el que pasa frente a una puerta del tren que acaba de llegar.   
Alguien salta de ese tren mirando exactamente para el lado opuesto al que nuestra enceguecida amiga viene. 
Y todo resulta en una escena en cámara lenta:  ella cierra sus ojos al contacto con ese rayo de sol fugado... mientras su paso sigue la inercia impulsada por el peso de su cartera, su mochila y la valija con rueditas… aterrizando su nariz en el botón de una camisa blanca que él hoy no planchó.
La física apura el movimiento de su mano a su nariz y una de él a un abrazo que recibirá de latigazo la cartera llena-llena que ella tiene cruzada… 
Dos potencias se topan en el aire del andén.. y sus miradas  suspiran mientras el tiempo se detiene en ese andén.

¿Quién soy? ¿Cómo me llamo? ¿De dónde vengo?



-Chicos que todos queremos subir al tren, se saludan después…
-Que los demás tienen que salir para que subamos…
-Vamos, vamos que nos bloquean el paso…
-Querido, me ayudarías por favor con mi valija…?

Y siento como el botón se va alejando… ¡botón volvé! 
El caballero volador otra vez en cámara lenta desenvuelve su abrazo, retrocede un paso sin dejar de mirarme, me sonríe y… se da vuelta para ayudar a la señora mayor que no podía bajar su equipaje…

-hm, sí, claro… la ayudo, como no…

Y el botón aún más chiquitito al acompañar a la señora y su valija lejos de los que quieren subir…

-Vamos querida, que el tren no espera – una mujer desde atrás.

Esta vez, otra inercia me lleva como en trencito de carnaval carioca a subir al tren…

Empiezo a odiar la física.

Entro cabizbaja al compartimento donde solo se encuentra otra señora mayor… hoy son mi karma parece.

Mis ojos recrean el reciente vuelo.

Quizás esté viendo demasiadas comedias románticas… o demasiadas series con asesinos seriales y en realidad necesite más comedias románticas.

Concluyo que amo las resolanas y la física.  Así sonrío de nuevo.
Puedo reconocer que volví a ser yo, que me llamo María y que vengo del planeta tierra. 

Como siempre el humor me salvará.

-Querida, querida… disculpame, ¿te podrías fijar..? parece que alguien se olvidó el celular.. yo no entiendo de esas cosas.

Hoy son todas damiselas en apuros.

-Claro señora, lo llevo a objetos perdidos en cuanto lleguemos a Berlín
-Sos un angelito. Hoy día la gente está muy apegada a esos aparatos..
Y sonríe como  abuelita de cuento.

Dejo el teléfono en la cartera y saco el mío… ¿a ver como musicalizo este momento…? ópera, no, ¡opereta!… la vida es una opereta… auriculares y me sumerjo en ese antiguo mundo musical… pero por poco tiempo..

-Disculpame que te moleste de nuevo… es que el teléfono… ¡suena!

Ah…  el otro.  Lo miro fijo para ver como atender.

-¿Hola?
-Buenas tardes.. qué bien, usted o digo.. ¿vos? Encontraste mi teléfono..

-Sí, sí. No te preocupes. Estaba en el tren.  En cuanto llegue a Berlín lo dejo en la oficina de Objetos Perdidos. ¿Te parece?

-No.. no… mejor no -dice con una voz mas melancólica que autoritaria -Mañana vuelvo a Berlín, prefiero si no te molesta, buscarlo donde me digas… ¿en un café? Sé que suena raro, pero hoy el apuro en el andén me robó una sonrisa… no quiero que me pase de nuevo.

Se le iluminan los ojos, vuelve a respirar… y responde:

-Un café y una sonrisa entonces.
-En serio?
-Hasta mañana.



‘Bendita Nube’




Siguiente: Capítulo 2



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